Contents of: Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1984, #21 [Magazine]

 
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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1984, #21. INDICE

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1984, #21. PORTADA

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1984, #21. Pages 7-19

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1984, #21. Pages 21-55

Contra dicho sentencia apela para ante Nuestro Tribunal el señor Defensor del víncuto el 17 de enero de 1983. 4.—Ante Nuestro Tribunal, designado Turno, se tiene Ia primera sesión el 23 de febrero de 1983. Emite dictamen el Rvdmo. señor Defensor del vinculo el 10 de marzo de 1983 y Ia causa fue pasada a proceso ordinario por decreto del Tribunal de 11 de marzo del mismo año. En el mismo Decreto es fijado el Dubio en estos términos: «Si procede en el caso confirmar o reformar Ia sentencia del Tribunal de Madrid, de fecha 22 de diciembre de 1982, en cuanto depende de apelación; es decir, en cuanto declara Ia nulidad del matrimonio por incapacidad de ambos esposos para Ia relación interpersonal conyugal». Se practicaron nuevas pruebas en esta instancia, especialmente Ia pericial de Ia esposa. Se concluyó Ia causa el 8 de febrero de 1984. Ambas partes presentan sus alegaciones y Ia parte actora, replica a las de Ia parte demandada. Presenta sus observaciones Ia defensa del vínculo de N. Tribunal el 26 de marzo de 1984: las partes no contestan a las mismas

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1984, #21. Pages 57-94

La doctrina de Ia Iglesia es clara; Ia libertad es esencial a Ia persona y a su actuación, humana y cristiana. Este principio no podía dejar de tener traducción jurídica en el nuevo Código tan íntimamente vinculado —desde el nacimiento de ambos— al Vaticano II. Tan vinculado que es imposible interpretar el CIC de 1983 sin conocer a fondo aquél. Así Io señala expresamente el Legislador en Ia Constit. Sacrae disciplinae leges, por Ia que promulga el Codex: «Se podría afirmar que de aquí —de Ia relación Concilio/Código— proviene el carácter complementario que el Código representa con relación a Ia enseñanza del Vaticano II, de modo especial a las dos Constituciones: Ia dogmática y Ia pastoral». Consecuente con esos principios, el Codex incorporó a su normativa el concepto de libertad y su importancia decisiva para Ia vida del hombre. De ahí el precitado c. 219 que recoge no sólo esa estima prevalente de Ia libertad en todo ser humano sino que Ia refuerza con Ia teología del Bautismo: todo miembro del Pueblo de Dios tiene, por su condición de vitalmente incorporado a Cristo (cc. 96 y 849), un nuevo título para el ejercicio y disfrute reales de su libertad. TaI es el contenido general de ese Título I del Libro II del nuevo CIC. Cánones de los que escribe Hervada que «por formar parte del Código, los cánones de este título tienen el mismo rango que el resto de los cánones, pero, en cuanto son de derecho divino tienen fuerza de tal, Ia legislación positiva debe interpretarse conforme a ellos, prevalecen sobre las normas humanas que no sean coherentes con ellos, y los jueces deben resolver los casos de forma que los derechos se reconozcan y se garanticen» (Código de Derecho Canónico, Comentado [EUNSA, 1983] p. 173). (Los subrayados son nuestros). He aquí una importantísima novedad del recién estrenado Código. Concretamente en Io que se refiere a Ia elección del estado de vida el «christifidelis» tiene derecho a ser inmune «de cualquier coacción» (c. 219). Principio éste que tiene aplicación concreta en Ia norma del c. 1026 («Es necesario que quien va a ordenarse goce de Ia debida libertad; está terminadamente prohibido obligar a alguien, de cualquier modo o por cualquier motivo, a recibir las

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1984, #21. Pages 95-116

II.—RAZONES JURIDICAS 3.—El matrimonio Io produce el consentimiento de las partes legítimamentes manifestado entre personas jurídicamente hábiles, consentimiento que ningún poder humano puede suplir. El consentimiento matrimonial es el acto de Ia voluntad por el cual el varón y Ia mujer se entregan y aceptan mutuamente en alianza irrevocable para constituir el matrimonio (c. 1057, §§ 1 y 2). La jurisprudencia canónica señala: «ciertamente, el defecto de libertad interna vicia totalmente el consentimiento. Pues «tan sólo se llaman humanas aquellas acciones de las que el hombre es dueño. Y el hombre es dueño de sus actos por Ia razón y Ia voluntad; de donde que el libre albedrío se considere también facultad de Ia razón y de Ia voluntad. Por consiguiente, se llaman propiamente humanas «aquellas acciones que proceden de Ia voluntad deliberada» (Santo Tomás, Summa Theol., I-II, q. 1, a. 1). Pero esta libertad interna se presume absolutamente en el hombre, mientras no se pruebe Io contrario mediante argumentos concluyentes (dec. rotal c. Massimi, SRRD, vol. 23, de. LIV, 20 de nov. 1931, pp. 462-70, n. 2). 4.—El consentimiento matrimonial válido y eficaz de dos nupturientes es irreemplazablemente necesario para que entre esos dos nupturientes nazca un matrimonio vá lido concreto. «Desde el Derecho romano (D. 50, 17, 185), las Reglas del derecho atribuidas a Bonifacio VIII (Reg. VI), los Decretalistas (Barbosa, De axiomatibus Juris frequentioribus, Axioma CXVIII, n. 7, p. 72 [Lugduni 1899]); Reiffenstuel, Tractatus de Regulis juris [Romae 1834], ca. II, reg. VI, n. 1, p. 24), Ia Jurisprudencia eclesiástica (SRRD, vol. 59, p. 803, n. 9, c. Lefebvre) viene constantemente repitiendo, con vertientes accidentales, el adagio: «impossibilium nulla obligatio>. Esto indica que nadie puede obligarse a algo para cuyo cumplimiento está, por uno u otro motivo, incapacitado. Aplicado al matrimonio, significa que no puede cumplir las obligaciones esenciales inherentes al matrimonio porque no puede válidamente asumirse una obligación

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1984, #21. Pages 117-140

3.—Admitida Ia demanda sin información testificai previa, con informe favorable del Ministerio Fiscal, el día 22 de abril, es citada y emplazada Ia esposa doña M, quien comparece en legal forma y contesta a Ia demanda, suplicando Ia declaración de nulidad de este matrimonio «por incapacidad de uno y otro de los cónyuges para asumir las cargas y obligaciones conyugales, sin expresa imposición de costas, que deberán ser satisfechas por las partes en Ia medida en que las hayan causado». 4.—La Sesión del Dubio se celebra el día 28 de octubre de 1980 con asistencia de ambas partes, y se fija Ia siguiente fórmula de dudas: «Si consta en el caso Ia nulidad de matrimonio por incapacidad solamente de Ia esposa para asumir y cumplir las cargas matrimoniales, según solicita Ia parte actora; o si consta Ia nulidad de dicho matrimonio por incapacidad de ambos contrayentes para asumir y cumplir las cargas conyugales, según solicita Ia parte demandada». 5.—Practicada Ia prueba por Ia parte actora y no habiendo propuesto todavía Ia demandada Ia suya propia, se Ie concede un plazo perentorio de 15 días para cumplimentar este requisito, por decreto del 25 de noviembre de 1981. 6.—Practicada posteriormente Ia prueba presentada por Ia esposa demandada, y con el parecer favorable del Defensor del Vínculo, se publica el proceso el día 18 de enero del año 1983, y se decreta Ia conclusión de Ia Causa el día 17 de febrero de este mismo año. 7.—Concedidas a ambas partes de las correspondientes prórrogas solicitadas, presentan éstas sus escritos de conclusiones, que son intercambiados por las partes en virtud del decreto del 26 de abril de este mismo año. 8.—Presentado escrito de alegaciones de Ia parte actora sin que hiciera Io propio Ia esposa demandada, pasan los autos, con fecha 16 de mayo, al Defensor del Vínculo para las Observaciones definitivas. Confeccionadas éstas y

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1984, #21. Pages 141-189

(c. 1087, § 2°) qualitates quaedam ac in metu communi, seu quod sit ab homine, iniustus, gravis et incumbens tali modo ut quis eligere conetur matrimonium ut ipsius ponderi sese subtrahat» (SRRD, c. Agustini, 3 mayo 1971, vol. 63, p. 373)3, sin embargo presenta algunas peculiaridades que Ie son propias: — Ia relación entre quien Io padece y Io produce: «In metu reverentiali tamen aliquo modo limitatur coetus eorum in quorum potestate quis positus est» (ibid.) 4. — Ia distinta cualificación de Ia gravedad en una y otra clase de miedo: «Differunt inter se duae species metus etiam quia diversimode qualificantur quoad gravitatem. Ut communis metus sit qualificatus accedant oportet iurgia, verbera obiurgationes esto graves et minae¡ ut qualificatus habeatur metus reverentialis sufficiunt preces repetitae et importunae quae, cum a parentibus tum ab ipsis in quorum potestate quis constitutus est fiant, iniustae evadant quia eiusdem libertatem coarctant» (ibid.)5. 17.—De Io que antecede se deduce que el temor producido por el miedo tiene un objeto específico, el mal que amenaza, y que en el miedo reverencial es: «Nam timoris reverentialis obiectu specificum est indignatio parentum utpote coniuncto cum aliquo gravi malo quod metum subeunti imminent» (SRRD, 63, c. Fiore, 6 julio 1971, p. 621) ". De donde se deduce que Ia indignación de los padres,

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1984, #21. Pages 191-206

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