Contents of: Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1981, #15 [Magazine]

 
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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1981, #15. INDICE

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1981, #15. PORTADA

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1981, #15. Pages 7-25

Mayer, «queda notablemente disminuido, el comportamiento se hace más desenvuelto y el sujeto carece de crítica» (Mayer-Gross, Psichiatria Clinica, p. 458). La dificultad radica en averiguar el influjo que ha tenido el alcohol en el momento de dar el consentimiento, como también hay dificultad en averiguar el grado de alcoholismo que tenía el contrayente ya que unos pueden llegar a disimularlos mejor que otros. Pero no solamente interesa el momento de dar el consentimiento, es también de interés averiguar si estaba bajo el influjo del alcoholismo cuando se decidió a aceptar este matrimonio concreto. Es claro que si padecía del vicio crónico no tuvo Ia serenidad de ánimo que se requiere y pudo ser una decisión con un consentimiento viciado en su mismo origen sin que hubiera un intervalo plenamente lúcido para valorar las gravísimas obligaciones que se contraen en el matrimonio. El mismo autor citado, Henri Ey - Brisset, afirma que «después de las palabras incoherentes que siguen al estado inicial de Ia embriaguez Ia crítica está muy disminuida o es nula» (o. c., p. 706). Y en cuanto a las conductas alcohólicas intermitentes conviene tener en cuenta el estado de «tristeza, lasitud, disgusto de vivir, insomnio, inapetencia, excitación sexual, etc., en que caen» (Henri Ey-Brisset, o. c., p. 365). Si conviene notar Io específico del alcoholismo en Ia mujer. Dice el psiquiatra anteriormente citado que «sobreviene a menudo sobre una organización neurótica de base de Ia que Ia conducta de alcoholización no es más que un elemento entre otros. Se trata menos de una neurosis estructurada, obsesiva, fóbica, histérica, etc., que de Ia compensación de una conducta de fracaso, de una decepción, de una soledad, de una situación de abandono, de un rechazo de Ia dependencia conyugal y de una cierta afirmación de virilidad. De todos modos, el alcoholismo en Ia mujer expresa una conducta sintomática de un desequilibrio, de una neurosis latente o patente, mucho más frecuente que en el hombre» (o. c., pp. 364-65).

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1981, #15. Pages 27-51

19, 6), con Ia unión íntima de sus personas y actividades se ayudan y se sostienen mutuamente, adquieren conciencia de su unidad y Ia logran cada vez más plenamente. Esta íntima unión, como mutua entrega de las personas...» (GS, n. 48). Antes se estudió más bien el acto de querer de Ia voluntad, querer casarse, querer que incluye Ia mutua entrega y Ia mutua aceptación del cuerpo para los actos de suyo aptos para engendrar hijos (c. 1082). Después del Concilio Vaticano II se empieza a entender en todo su valor Io que exige en el cónyuge el amar al otro cónyuge. Los novios solamente deben casarse si se aman, y si así se casan deben obligarse a seguirse amando. Es posible, y desgraciadamente no raro, el matrimonio sin amor, aunque se casen queriendo casarse. La nulidad del matrimonio sin amor a veces se descubre porque se llega a probar que hubo exclusión de Ia fidelidad o de Ia indisolubilidad. También es de notar que en los casos en que se llega al matrimonio por error acerca de cualidad que redunda en Ia persona, así como también en los casos en que se da el consentimiento por miedo, puede faltar el amor en el que se casa por error o por miedo. Esta falta de amor al celebrarse el matrimonio puede averiguarse por los comportamientos antecedentes y consiguientes al matrimonio: ilusión, contento, trato correcto y cariñoso, condescendencias, afán de sacrificarse por agradar, etc., etc., antes del matrimonio, y comunidad de vida conyugal, después del matrimonio, con paz y felicidad propia de dos personas que se aman. Y ha de advertirse que no siempre es prueba de amor, auténtico amor, ni Ia vida de licencias sexuales antes del matrimonio, como tampoco Ia consumación del matrimonio después de casados. Esto porque puede haber, y las hay, relaciones sexuales por sola pasión, por sola concupiscencia, sin ápice de amor; y después del matrimonio pueden darse relaciones conyugales por cumplir con un deber, que pueden ser costosas y con sacrificio, Io que tampoco supone Ia existencia de amor. 5.—El miedo invalida el matrimonio cuando es grave, se ha inferido injustamente por una causa externa, por otra persona, para librarse del cual se ponga al contrayente en Ia precisión de elegir el matrimonio, como mal

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1981, #15. Pages 53-67

2.—Esto les marcó hasta tal punto que V y M quedaron con un profundo sentimiento de inseguridad, de incertidumbre sobre el éxito del matrimonio que pensaban contraer entre sí y, sin llegar al pacto formal, se arriesgaron, a guisa de prueba, a casarse, ya que de algún modo había que legalizar ante Ia sociedad un ya largo trato prematrimonial, tomado éste en su mejor acepción. 3.—El casorio hubo lugar en Ia parroquia de I, de esta Capital, el 16 de septiembre de 1975 (fol. 4). 4.—Siguió una convivencia de alrededor de un año, falta de auténtica compenetración espiritual, de comunión, de Ia alegría que es fruto de Ia verdadera realización de Ia pareja. Esta comprendió que sus temores anteriores a su compromiso matrimonial no carecían de fundamento y que sus vidas sentimentalmente estaban vacías. En esta situación crítica el marido volvió a encontrarse con su exnovia, a Ia que añoró en su soledad de casado, y decidió irse a vivir con ella, abandonando, sin estridencias ni escándalos, a Ia legítima esposa, Ia cual supo encajar el golpe sin mayor dramatismo. 5.—El 6 de abril de 1977, el señor V interponía Ia presente demanda de nulidad. El 7 de julio designamos el tribunal colegiado (fol. 16); el 25 de octubre citábamos a las partes y el Ministerio Público para litiscontestación (fol. 18); y el 5 de diciembre teníamos Ia concordancia del Dubio, que se estableció: «Si consta o no de Ia nulidad de matrimonio por simulación del bonum sacramenti y del bonum prolis por ambos contrayentes» (fol. 25). II.—IN IURE 6.—Tratándose de Ia simulación parcial del bien de) sacramento o del bien de Ia prole, como en el caso, el «thema probandum» habrá de consistir en demostrar si el contrayente o contrayentes con un acto positivo de Ia voluntad excluyeron o no Ia propiedad esencial de Ia indi58

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1981, #15. Pages 69-88

5.—Las acciones personales intransmisibles. Hay ciertamente relaciones sustantivas y relaciones procesales que se extinguen con Ia muerte del sujeto: Ia relación conyugal por ejemplo. Como en todo caso Ia muerte produce una interrupción del proceso, hasta que el mismo sea reasumido en forma, una de dos: o Ia reasunción es pedida y admitida por el Tribunal, Io cual se hará de acuerdo con el prescripto del can. 1733; o Ia reasunción es pedida, pero rechazada por el Tribunal por tratarse de acciones personales intransmisibles, cuya extinción por tanto lleva aparejada Ia extinción de Ia instancia. En este último caso el proceso se continúa pero sólo al objeto de declarar Ia intransmisibilidad de Ia acción y regulación de costas. En el ordenamiento canónico, Ia regla general parece ser ésta: en el plano contencioso, las acciones no s? extinguen con Ia muerte del titular de las mismas, sino que cabe Ia sucesión en ellas; Ia instancia y el proceso, al morir el titular, tampoco se extinguen y caducan, sino que simplemente se interrumpen en supuestos de interrupción de Ia instancia por muerte del titular tiene aplicacjón el canon 1733. 6.—Excepciones a ¿o norma general de no extinción de Ia instancia al morir una de fas partes litigantes. La excepción fundamental se sitúa en las llamadas acciones personales intransmisibles: «non interrumpitur instantia, señala Roberti (ob. cit., p. 6), sed cessat processus ob mortem partis cum agitur de actionibus intransmisibilibus, e. g. ob mortem coniugis in causa separationis a toro et cohabitatione, etc.» 2. Y señala certeramente DeI Amo, en Ia mencionada obra, que el criterio para conocer si una acción es o no trasmisible no se reduce a ver si Ia ley establece o no que Ia acción caduca como sucede en el can. 1702 con Ia acción criminal (cf. Ia c. Jullien, de 11 de enero de 1933, SRRD,

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1981, #15. Pages 89-112

1) La esposa aduce: A) una razón de índole práctica»; dice: «el actor... instó una nueva fórmula de dudas y puede solicitar otra nueva, prolongando así, de modo casi indefinido, Ia terminación del proceso»; B) Ia causa de separación es absolutamente independiente de los motivos de nulidad planteados en Ia demanda de nulidad y en Ia nueva fórmula de dudas; C) que Ia parte actora «cons ciente de Ia inconsistencia de su planteamiento (se quiero referir al capítulo de simulación) propone una nueva causa de nulidad... con base en otras normas de derecho material»; y por esa inexistencia de «interconexión material entre los derechos y acciones de Ia nulidad y de Ia separación... y para evitar males mayores a las personas de los esposos litigantes y de sus hijos...», pide que se tramite, decida y ejecute, en su caso, Ia causa de separación al margen de Ia de nulidad (fol. 217-18). En realidad, pues, alega dos motivos: uno jurídico (independencia de las acciones de nulidad y de separación) y otro práctico: Ia imprevisible tardanza en obtener sentencia —afirmativa o negativa; eso de momento se desconoce— definitiva en Ia acción por ella, Ia esposa, ejercitada; tardanza que dice acarrearle prejuicios graves. 2) El marido contrapone: A) que Ia petición de Ia adversa «va contra sus propios actos» porque aceptó, también Ia demandante en separación, Ia fórmula de dudas inicial, «según Ia cual Ia causa de separación era subsidiaria de Ia nulidad, es decir, sólo procedería pronunciarse sobre Ia separación si no constaba de Ia nulidad... además, ambas partes aceptaron que sus respectivas pretensiones —nulidad y separación— se sustanciaran simultáneamente y en pieza única»; B) Ia acción reconvencional debe tramitarse y resolverse al mismo tiempo que Ia demanda principal; C) posibilidad de conflicto entre las dos sentencias, en el supuesto de conocerse por separado Ia nulidad y Ia separación; D) el derecho material del que nacen las acciones de nulidad y separación no justifican Ia tramitación independiente; y E) los retrasos que conlleva Ia tramitación conjunta de Ia nulidad y Ia separación no son imputables a esta parte (demandante en nulidad) ni causan un serio

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1981, #15. Pages 113-138

31 ian. 1976, c. Lefebvre, en Eph. 1. C., 32 [1976] p. 285), sino que debe aplicarse a muchos casos, al menos, de impotencia funcional, que impide Ia normal frecuencia del acto matrimonial, casos en los que «aunque haya habido consumación, de manera habitual el cónyuge que Ia padece no puede obligarse a una cosa, que no puede cumplir, como es Ia prestación normal del acto sexual (Aísa, M., 'Nuevas perspectivas...', pp. 68-69). 16.—Ahora bien, habida cuenta de que Ia incapacidad de contraer matrimonio de los que padecen una «grave anomalía psicosexual», «al no poder asumir las obligaciones esenciales del matrimonio» no figura aún en Ia actual legislación y si solamente en el proyecto de codificación cf. Schema documenti pontificii quo disciplina canonica de sacramentis recognoscitur [Typis Polyglotis Vatic., 1975], c. 297, p. 82), se plantea lógicamente el problema del encuadramiento de esta incapacidad dentro de Ia actual legislación. Creemos, con Serrano, que hay que encuadrarla «dentro de Ia incapacidad de prestar un consentimiento verdaderamente conyugal, tanto desde el punto de vista de Ia persona que Io emite como de los compromisos a que se obliga» (Serrano, J. M., 1La nulidad del matrimonio por anomalía psico-sexual', en Curso de Derecho Matrimonial y Procesal Canónico [Salamanca 1975] p. 56), toda vez que «en Ia unidad armónica que constituye Ia persona puede resultar difícil, por no decir imposible, discernir hasta dónde llega Io orgánico y hasta dónde Io psíquico» (Santos Díez, J. L., 1La incapacidad psíquica en el consentimiento matrimonial', en El consentimiento matrimonial, hoy [Barcelona 1976] p. 22). No debe ciertamente designarse con el nombre de «impotencia moral», con el fin de evitar Ia confusión con Ia impotencia física, como señaló el Ponente de Ia Comisión de Revisión del Codex (Huizing, P., 'De matrimonio', en Communicationes, 3 [1971]). 17.—TaI incapacidad, como es natural, ha de darse ya en el momento de prestar el consentimiento matrimonial: «Ad quod perficiendum —dice una sentencia rotal— perdurante vita coniugali seu uti dicitur in matrimonio in facto esse, iam tempore manifestationis consensus, seu in

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1981, #15. Pages 139-167

2.—Don V y doña M se conocieron en un hospital, de esta Ciudad, donde él trabajaba como estudiante de medicina en Ia sección de radiología y ella como enfermera en Ia sección de régimen humoral. 3.—Don V, de nacionalidad no española, se encontraba en esta ciudad solo y sin familia, viviendo en pensiones y con escasez de dinero y por Ia manera de su comportamiento celebrado el matrimonio, deduce Ia esposa que aquél se valió de Ia boda como medio para situarse en Ia vida. 4.—El esposo durante Ia convivencia empezó a vivir su vida por completo al margen de Ia esposa y a comportarse tal y como si no estuviera casado. 5.—Doña M, debidamente asesorada, presenta en fecha 2 de septiembre de 1975 demanda de nulidad del matrimonio contraído por los capítulos de simulación total del consentimiento e incapacidad para asumir las cargas del matrimonio por parte del contrayente. 6.—Constituido el Tribunal colegial y reconocida Ia competencia del mismo por razón del contrato, fue admitida a trámite Ia demanda de nulidad presentada por doña M. Emplazado don V para Ia contestación de Ia demanda, en comparecencia personal ante el Tribunal manifiesta que no se opone a Ia demanda y se remite a Ia justicia del Tribunal (fol. 26). 7.—El Dubio, de acuerdo entre sí las partes y el señor Defensor del vínculo, queda formulado en los siguientes términos: «Si consta Ia nulidad de matrimonio en el presente caso por los capítulos de 1) simulación total del consentimiento por parte del contrayente 2) o bien, si consta Ia nulidad del matrimonio por los capítulos de a) exclusión de Ia perpetuidad por parte del contrayente; b) exclusión de Ia fidelidad por parte del contrayente; 3) incapacidad para soportar las cargas del matrimonio por parte del contrayente» (fol. 26v). 8.—Abierto a pruebas el presente juicio y practicada Ia prueba propuesta por Ia parte actora y Ia que el Tribu144

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1981, #15. Pages 169-184

No sabía Ia esposa que su marido era un homosexual ni Io advirtió durante el noviazgo. Este defecto del marido, conocido de diversas personas, era ignorado por Ia contrayente. Trató el demandado varias veces de consumar el matrimonio sin conseguirlo, Io que Ie produjo una gran irritabilidad contra su esposa a Ia que tachaba de incapaz para Ia cópula. De aquí pasó el marido a los malos tratos de obra, ayudado en esto por su amigo. Así las cosas, Ia esposa presentó ante Nuestro Tribunal una demanda de nulidad de matrimonio en enero de 1977, no compareciendo el demandado para contestarla, de modo que, declarado contumaz, las dudas se establecieron de Ia siguiente manera en Ia Comparecencia celebrada el 7 de marzo del mismo año: 1) Si consta de Ia nulidad de este matrimonio por incapacidad del demandado para asumir los deberes conyugales por causa de su homosexualidad. 2) Si consta de Ia nulidad de este matrimonio por exclusión del bien de Ia unidad por parte del mismo, a tenor del can. 1086, § 2. 3) Si consta de Ia nulidad de este matrimonio por impotencia física del demandado a tenor del can. 1068, § 1. 4) Si consta de Ia nulidad de este matrimonio por error de Ia actora acerca de las cualidades del demandado que redundan en error acerca de Ia persona, a tenor del can. 1083, § 2 (fol. 31). Tramitado el pleito, llegamos al momento procesal de dictar sentencia

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1981, #15. Pages 185-207

11.—¿Cómo reaccionaron los padres de Ia actora ante Ia noticia del embarazo? La actora se Io dijo primero a su madre y «ésta comenzó a llorar y a decirme que eso significaba Ia deshonra de toda Ia familia y hasta me dijo que hubiera preferido no haberme traído al mundo» (fol. 45, a Ia 4). Y declara el padre: «mi reacción fue forzar Ia situación y decir que en mi casa no admitía a una hija soltera en estado... Para mí Ia noticia del embarazo de mi hja supuso, además del mayor disgusto y Ia mayor deshonra, mi ruina moral y material... Si mi hija no se casa ante mi exigencia, desde luego yo me voy de casa y no sé Io que hubiera hecho... Dado el gran desconcierto reinante ante Ia inesperada noticia, Ia deshonra y nerviosismo que produjo en nosotros y teniendo en cuenta que ella siempre había sido una mimada y cariñosa con nosotros, se casó el día que yo fijé en Ia Parroquia... Ia noticia del embarazo para mí supuso y resultó un mazazo tan fuerte que mis pequeños pasatiempos y reuniones de amigos los suprimí para siempre. Me encerré en mi casa y no he visto ya un espectáculo en todo ese tiempo» (fols. 52-53, a las 3, 4, á, 8). Y añade Ia madre: «Para nosotros esto supuso el disgusto más grande de toda nuestra vida. Aún ahora no puedo evitar el llorar cuando se trata este tema... Yo a mi hija Ie dije un montón de cosas Uorando y muy enfadada. Y Ia reacción de mi marido fue que con un disgusto fuera de serie sólo vio Ia solución de Ia boda... Yo me pasé los días llorando y caí también enferma» (fols. 55-56, a las 4, 6). Y Ia hermana: «Yo a mi padre Io veía como abatido y muy agotado por el disgusto que llevaba dentro y mi madre cayó enferma... Yo describiría Ia situación de mis padres como si hubiera habido en casa una gran tragedia... El enojo de mis padres fue tan grande que aún les dura. Ellos no han digerido el desliz de mi hermana, que para ellos supuso una deshonra inconcecible» (fol. 58, a las 4, 5). Y Ia testigo T: «He podido comprobar que desde que les pasó Io de M, sus padres se han vuelto más caseros,

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1981, #15. Pages 209-235

Según Ia actora, después del accidente se encontraba disminuida física y psíquicamente, y su capacidad de trabajo y captación intelectual no era plena y normal. Oigamos a Ia misma actora: «Nunca jamás, de no haber tenido el occidente, hubiera formalizado relaciones con V... El accidente fue mortal, pues me dieron ya por muerta, tuve conmoción cerebral con derrame de mucha sangre y Ia pierna partida por tres sitios. Por esto en Ia convalecencia yo no estaba con mi capacidad plena y nor mal, y en ese estado fue cuando nos hicimos novios, aparte de que mi madre, no sé, creía que me iba a quedar soltera y quería a toda costa que me casara...» (Posioión 5). La misma demandante describe su estado psíquico durante los primeros meses de relaciones de este modo: «Aunque fui mejorando poco a poco del accidente mi estado físico y moral o mejor dicho mental durante mis relaciones no era normal. Me costaba mucho concentrarme mentalmente e incluso contestar una carta Io veía como una montaña, no podía. Era una especie de debilidad mental y de un dolor de cabeza impresionante cada vez que tenía que pensar algo seriamente o tomar alguna decisión de importancia...» (La misma posición). 2.—Otro hecho importante en Ia vida de esta joven fue Ia embolia pulmonar grave que tuvo en Madrid el día 12 de octubre del año 1974, cuando Ie quitaron Ia escayola del accidente anterior. Este hecho vino a agravar más todavía su estado psíquico ya anormal, no repuesto del primer accidente. Anormalidad que fue acentuándose desde entonces hasta Ia fecha de Ia boda, con algún leve intervalo. Oigamos de nuevo a Ia actora: «Mi estado nervioso era tal que todo Io vomitaba, no podía ver Ia televisión, no podía enterarme de una mala noticia... De Madrid volví hecha una piltrafa, con una gran debilidad mental. Yo no quería casarme, pero al mismo tiempo yo no sabía ni podía expresar el porqué. Estaba como tonta, e incluso cuando me llevaban a ver alguna cosa, cortinas, etc., para Ia casa, era llevada, pues iba como tonta. Tenía encima de mí como un miedo a todo, que no sabía expresar. Ahora

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