Contents of: Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1980, #13 [Magazine]

 
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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1980, #13. INDICE

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1980, #13. PORTADA

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1980, #13. Pages 7-38

En efecto, «es claro que nadie puede asumir obligaciones, se enseña en una Vivarien de 2 de diciembre de 1967 c. Lefebvre, n. 10, de las cuales uno es incapaz de cumplir con sus cualidades aunque sean adquiridas. La doctrina sostiene que es inválido un contrato acerca de un objeto relativamente imposible, puesto que, nadie puede ser obligado a Io imposible» (cf. J. Carriere, De Contractibus, Paris 1844, p. 272, n. 211; D. Prümmer, Theok>gia Moralis, Frib. Brisgoviae 1923, t. 2, p. 214; Merkelbach, Summa Theologiae Mor., t. 2, Paris 1932, p. 475). Aplicando este principio A. C. Jemolo establece: «Si se dan alteraciones morbosas que hacen a un hombre o a una mujer víctima de deseos sexuales siempre despiertos a los cuales no pueden resistir, parece que hay que decir que en este caso, falta en eUos Ia capacidad matrimonial, pues no se puede obligar aqueUo de Io que no se puede disponer» (Il matr. nel Diritto canonico, Milán 1941, p. 132, n. 4) y no de distinto modo R. P. Huizing, determina: «es incapaz de contraer tal contrato quien igualmente es morahnente incapaz de asumir en sí mismo tal obligación de derecho y relativo deber de justicia perpetua y exclusiva... puesto que... se trata de inexistencia del objeto del contrato» (Esquema de Matr., Roma, Pont. Univ. Greg., 1963, p. 346, n. 162). 4.—De aquí surge Ia cuestión de si acaso y hasta qué punto los hombres y las mujeres que tienen el gravísimo vicio de Ia homosexualidad deban ser considerados incapaces de contraer el vínculo matrimonial, de tal modo que al menos en ciertos casos el vicio de Ia homosexualidad sea por sí mismo un motivo autónomo de nulidad de matrimonio. Hasta hace poco Ia jurisprudencia rotal acerca de los matrimonios celebrados por homosexuales, no los consideró formalmente bajo el aspecto de Ia homosexualidad como tal, sino bajo otros aspectos como se refiere en una de 15 de marzo de 1956, c. Lamas

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1980, #13. Pages 39-82

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1980, #13. Pages 83-121

Puesta esta condición potestativa —perpetua o para un tiempo indefinido— Io que invalida el matrimonio es que Ia promesa hubiera sido fingida; pero esto no puede inferirse del simple hecho de su incumplimiento postnupcial, ya que «cum deambulatória sit hominum voluntas», en tal caso se presume que Io que ha variado ha sido Ia voluntad de quien se comprometió (así razona, con una cita de otra anterior, Ia c. De Jorio, de 30.11.1965, SRBD, LVII, p. 873, núm. 6). Para discernir si en realidad se dio verdadera condición, ayuda el criterio de ver cómo se comportó quien Ia puso, una vez descubierto su incumplimiento (ver Ia antes citada de Sabattani, de 15.1.1965, p. 54, n. 3, c), aunque tratándose de estas condiciones potestativas no hay que urgir demasiado el criterio postnuncial del comportamiento de quien puso Ia condición, ya que Ia plena persuasión de su incumplimiento puede exigir algún tiempo y puede abrigrarse Ia esperanza de que aún se verá cumplida más adelante; aparte de que puede incluso ignorarse que tal incumplimiento de Ia condición comportó Ia nulidad del matrimonio (así se expresa Ia misma sentencia, núm. 6). 11.—En fin, se podría compendiar Io que Uevamos dicho a propósito de Ia condición a que aquí nos atenemos, con las siguientes precisas palabras que leemos en Ia c. Pinto, de 6.5.1974 (publicada en Mon. Eccles., l977-III, pp. 271-79): «In conditionibus primum locum voluntas apponentis obtinet eaque regit conditiones (cfr. D. 35, 1, 19). Quamobrem, quum sermo est de conditione potestativa, cuius nempe exsecutio de re agenda vel omittenda a sola et Ubera volúntate compartis pendet, ex mente apponentis videndum est an circumstantia a qua consensus matrimonialis dependet sit sincera obligationis adimplendae promissio, ut plerumque accidit (conditio de praesenti), vel an sit obligationis adimplementum (conditio de futuro), quo in casu iterum constabiliendum est an velit ut matrimonium statim validum sic maneat, perseverante adimplemento, eiusque vinculum solvatur, adimplemento cessante (conditio resolutiva), vel an potius voluerit ut nuptiae non valerent ante

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1980, #13. Pages 123-142

2) El Decreto episcopal de 1 de mayo de 1966 lejos de rectificar los límites entre las parroquias de San Sebastián y San Pedro en el territorio en litigio ratifica los límites anteriores señalando expresamente que van «...bordeando el cabezo, Via Paisajista...». 3) El escrito de Ia Vicaría General de 7 de abril de 1969 «no tiene valor de Decreto, ni en manera alguna cierra las puertas a Ia parroquia de San Sebastián para que pueda defender sus derechos contra Ia parroquia de San Pedro acudiendo a Ia vía legal judicial». Su valor, por tanto, es meramente de orden práctico y provisional, sin prejuzgar los derechos, mientras se llega a una nueva ordenación general de las demarcaciones parroquiales o una sentencia judicial determine los derechos, para Io cual deja abierta Ia vía legal. Vistos, pues, y examinados los fundamentos de hecho y de derecho presentados en esta causa, y teniendo en cuenta los cc. 1.837-1.841 así como los cc. 1.667-1.671 y 1.695, 1.698 y demás concernientes a esta causa, de acuerdo con el dictamen del Ministerio Fiscal. Christi Nomine invocato Declaramos que debemos contestar y contestamos afirmativamente a Ia primera parte del dubio concordado y negativamente a Ia segunda. Y por Io tanto Fallamos: Que el cabezo llamado de Ia Horca que se halla entre las calles de Montrocal, García-Díaz, General Moscardó y Vía Paisajista, pertenece a Ia parroquia de San Sebastián. Las costas de este juicio, de acuerdo con el c. 1.910 correrán a cargo de Ia parroquia de San Pedro

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1980, #13. Pages 143-166

Grazioli, XXXVI, 1944, p. 95, nn. 5 y 6, donde concede Ia acción judicial «actionem damnorum ex delicto orientem»; se trataba de un delito de injurias o de difamación que dio origen a una medida prudencial de orden gubernativo de su Superior, y Ia S. Congregación resolvió que había sido prudente tal medida; el interesado acusó contra Ia denuncia que Ie habían hecho al Superior, por injurias y por difamación. También en esta sentencia se explica en el mismo sentido que en Ia coram Wynen Ia cláusula puesta por Ia S. Congregación: «senza pregiudizio ad eventuali ricorsi in via giudiziale». Afirma también, en el n. 6, Ia incompetencia de las partes para llevar a Ia vía judicial Ia cuestión que habían llevado a Ia S. Congregación; y afirma Ia competencia de Ia S. Congregación para encomendar al Tribunal de Ia RR. «quovis in stadio quaestionis», pero no después de su decisión, el examen y Ia decisión de Ia cuestión de los litigantes. V. también coram Sabbatani, sent. 25 maii 1962. III.—EXAMEN DE LOS HECHOS 13.—Queremos comenzar este apartado contestando al reparo que nos pone y repite el Letrado de Ia parte demandada en nuestra causa, según el cual no se debió admitir Ia demanda-petición de restitución in integrum porque no era evidente que hubiera habido «legis praescriptum neglectum». En el In lure, n. 8, quedó expuesto Io que es necesario y Io que no es para admitir a trámite esta clase de demandas. Ahora bien, en Ia lectura de Ia demanda y de los documentos aportados con Ia demanda, parecía apreciarse, como se alegaba, que ni en 1a ni en 2a instancia se tuvo en cuenta el can. 1.601 con Ia interpretación dada por Ia Comisión Pontificia; y que tampoco se había tenido en cuenta el ius appellandi contra el decreto sobre Ia competencia o incompetencia absoluta del Juez; además de Ia grave injusticia que alegaban contenida en Ia parte dispositiva de ambas sentencias sobre derechos actuates del párroco de San Pedro y del de San Sebastián. Con estos elementos se oyó a Ia parte demandada y al Fiscal, y así

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1980, #13. Pages 167-187

El 2 de mayo de 1969 el Párroco de Ia de San Sebastián llevó el asunto al Tribunal de Huelva quien falló a favor de Ia tesis sostenida por el Párroco de Ia de San Sebastián. Apelada dicha sentencia por el de Ia de San Pedro el Tribunal Metropolitano de Sevilla confirmó Ia sentencia del Tribunal de Huelva. El Párroco de Ia de San Pedro solicitó del Tribunal de Ia Rota española el remedio de Ia «restituio in integrum» ; fue fijado el dubio bajo Ia siguiente fórmula: «Si procede o no decretar Ia "restitutio in integrum" en favor del Rvdo. Párroco de San Pedro de Ia ciudad de Huelva por incompetencia absoluta de los Tribunales eclesiásticos de Huelva y Sevilla para examinar y resolver en forma judicial las diferencias sostenidas sobre límites parroquiales entre los Rvdos. Párrocos de San Pedro y el de San Sebastián en Ia mencionada ciudad de Huelva, en el presente caso». La sentencia del Tribunal de Ia Rota española de fecha 17 de marzo de 1973 decretó Ia restitución in integrum. Apelada dicha sentencia rotal para el siguiente turno por el Párroco de Ia de San Sebastián, en el día de hoy se ha de responder al siguiente dubio fijado el 13 de junio de 1973: Si ía sentencia del precedente Turno Rotal de 17 de marzo de 1973 ha de ser confirmada o reformada, o, Io que es Io mismo: Si procede decretar Ia restitución *in integrum» a favor del Rvdo. Párroco de San Pedro de Huelva, por ¿a incompetencia absoluta de los Tribunates de Huelva y Sevilla, en el caso. II.—IN IURE 2.—Tres son las cuestiones fundamentales que desde el punto de vista jurídico deben tenerse en cuenta en Ia resolución del presente caso; Ia no diversificación de las distintas materias puede engendrar confusión e inducir a error a Ia hora de adoptar una decisión: A) ¿Existen materias que necesariamente deban resolverse vía administrativa excluyendo Ia vía judicial? B) ¿Puede darse el paso de Ia vía administrativa a Ia vía judicial? ¿En qué condiciones?

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1980, #13. Pages 189-203

Ia certeza moral) ; «imo etiamsi hoc (matrimonium fuisse contractum) non constaret, sed matrimonium pro se ostendere posset, quod verificatur quando coniuncti bona fide putant se in vero et legitimo coniugio vivere, et ceteri nullum ex illa coniunctione scandalum patiuntur, quia arbitrantur esse legitimam; etiam in hoc casu praedictum principio valeret et ab eodem recedere non liceret» (Congregatio S. Officii, ann. 1877)1. En caso de conflicto entre dos matrimonios dudosos, tiene igualmente aplicación el mencionado principio. Se deduce directamente de Ia anteriormente mencionada respuesta de Ia Com. de Intérpretes del Código. La presunción favorece al primer matrimonio, de cuya celebración hay constancia. El mero planteamiento de dudas respecto de su validez o de su misma celebración supuesta Ia constancia documental del mismo no resta fuerza a dicha presunción. La carga de Ia prueba corresponde a quien sostiene Ia validez del segundo matrimonio; él es quien está obligado a demostrar que el primero fue inválido o inexistente. Esta demostración habrá de hacerse naturalmente por medio de un proceso ordinario de declaración de nlidad. 3.—La causa de separación en un supuesto de conflicto entre dos matrimonios dudosos. Cabe contemplar dos supuestos fundamentales: que Ia separación se pida respecto del primero de los matrimonios dudosos; o respecto del segundo. Debe considerarse perfectamente legítimo un planteamiento de causa de separación sobre el primer matrimonio dudoso y mientras no se resuelva Ia duda; por Ia presunción de validez que opera a favor del mismo. La parte que se opusiera al planteamiento de dicha causa de sepa1 Es más, aún cuando no hubiera constancia de que el matrimonio había sido celebrado, si el matrimonio es ostensible, Io cual se verifica cuando los cónyuges creen de buena fe que viven en verdadero y legitimo conyugio y los demás no padecen escándalo ninguno por esa unión, porque piensan que es legítima; aún en ese caso valdría el principio predicho y no sería lícito apartarse de él

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Colectánea de Jurisprudencia Canónica. 1980, #13. Pages 205-217

5; 50, 5), hasta que de nuevo ambos volvieron a C donde siguieron viviendo juntos antes de Ia celebración de Ia boda (fols. 44v, 4; 60v, 7). Antes de que ésta se celebrara, ya los noy litigantes se llevaban mal, surgiendo entre ellos frecuentes disputas. Dicen los testigos: «Los padres ante los hechos consumados los recibieron y se callaron. La convivencia entre los cónyuges fue desastrosa» (fol. 69v, 7). «Antes de casarse estuvieron viviendo juntos en casa de sus padres... Al principio no se llevaban mal pero muy pronto no se podían ver, se llevaban como los perros y los gatos» ífol. 71, 7); «Estuvieron juntos unos meses en casa de sus padres y siempre desde el principio se han llevado muy mal, no se han entendido» (fol. 72, 7). Esta situación explica que Ia demandada en un principio no quisiera contraer matrimonio. En una anterior causa de separación confesó Ia esposa: «Yo no quería casarme con él, porque no Ie tenía cariño...» (fol. 94, 5), con Io que coincide el actor que dice en este pleito de nulidad: «A mí me parece que M no quería casarse conmigo porque en el tiempo que pasamos en casa de sus padres no se mostraba cariñosa conmigo...» (fol. 45, 11), diciendo Ia demandada: «...yo decía que no quería casarme por Ia Iglesia, porque no Io quería y porque sabía que no iba a ser feliz, porque tanto en La Línea como en el pueblo habíamos tenido muchas discusiones. A mi madre Ie dije que no quería casarme y también se enteró don RCB, el párroco» (fol. 50v, 7). En los autos aparece el testimonio de Ia madre de Ia demandada, que se expresa así: «Antes de casarse se llevaban muy mal. Ella salía casi todos los días herida... Mi hija no quería casarse con V porque Ia trataba muy mal» (fol. 76, 7v y 8). El padre de Ia misma confirma cuanto dicen los anteriores: «Mi hija no quería casarse de ninguna manera...» (fol. 79). Esta negativa a Ia boda Ia manifestó externamente Ia demandada no sólo con palabras como queda referido, sino también con su conducta, escondiéndose Ia noche anterior a Ia celebración de Ia misma debajo de Ia cama y negándose a hablar con su suegra (fol. 50v, 10), hecho que

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