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Magazine: Papeles Salmantinos de Educación. 2003, #2

 
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Magazine (21 articles)

Pages 9-10. A nuestros profesores jubilados
Pages 13-25. Camino a la Universidad, retazos de historia de la educación encarnados en piedras y ambientes centenarios
Pages 63-85. DEPURACIÓN DEL MAGISTERIO ESPAÑOL: LA REALIDAD DEL ALUMNADO DE 1939 A 1945
Pages 87-100. CUI PRODEST*
Pages 101-109. El conflicto entre tradiciones distintas en el ámbito de la educación Por ello, no existe la racionalidad impersonal y atemporal, con criterios independientes de todo (tiempo, lugar, grupo social, costumbres), es decir, no existe la racionalidad ilustrada. MacIntyre sostiene que, para filosofar correctamente hoy, hay que recuperar precisamente aquello de lo que privó la Ilustración: “una concepción de la investigación racional tal como se incorpora en una tradición, una concepción según la cual los criterios mismos de la justificación racional surgen y forman parte de una historia en la que éstos —los criterios— están justificados por el modo en que trascienden las limitaciones y proporcionan los remedios para los defectos de sus predecesores en la historia de la propia tradición” (1994: 24). La investigación racional, pues, está constituida por una tradición y es constitutiva de ella 3 (1994: 26). Por otra parte, en el ámbito moral, afirma Macntyre que el bien (fines, deberes, obligaciones, modos, etc.) que informa y lleva implícito el papel que cada individuo debe desarrollar es heredado de la comunidad, la época, etc. en que el individuo nace 4. El contexto (familiar, social, etc.) es la primera moral de la persona, el punto de partida, un punto que no es escogido (algo contra lo que lucha la modernidad) (1987: 271). Sin esta base particular —afirma el autor—, no habría desde dónde partir para la búsqueda del bien universal. Por tanto, también en moral (y filosofía moral), el individuo es inseparable del pasado, de la tradición, hecho del que quiere escapar la modernidad (1987: 273): “La moral que no es moral de una sociedad en particular no se encuentra en parte alguna” (1987: 325) aunque aspire a más 5 (1987: 328). “El intento de encontrar un punto de vista moral completamente independiente del orden social puede identificarse con la búsqueda de una ilusión” (1971: 193). “Las tradiciones siempre son, y hasta cierto punto, irremediablemente locales, informadas por las particularidades del idioma y del entorno social y natural...” (MacIntyre, 1994: 342). Así pues, el desacuerdo constante en los debates contemporáneos procede, en parte, de que en el debate discuten tradiciones distintas, con sus propios criterios de justificación y acción, con sus textos y autoridades, etc. A mi jui-
Pages 111-133. ¿Cómo se fabrica un fanático? o falta de puntos de apoyo o diques de contención que controlen la pérdida de puntos de referencia psicológicos, religiosos, éticos o políticos. La gente está ávida de mesías seculares y deposita su necesidad de creer en ídolos del deporte, la música, la ciencia o el cine, llevados por la ‘nostalgia de absoluto’ de un mundo masivamente secularizado (G. Steiner, 1974). Lo que distingue al fanático del simple partidario o seguidor de algo o alguien no es la causa, razón de ser o naturaleza del impulso, sino la dimisión de la capacidad crítica, la incondicionalidad, ceguera y abnegación que deposita en la idea, la cual termina por enajenarle y despersonalizarle. F. Alonso Fernández (1995) considera que el fanatismo marca un punto de inflexión en la regresión involutiva a una especie que denomina como homo sapiens brutalis. Los fanatismos emergen en un efecto resaca o rebote tras etapas de pluralismo e indolencia excesivos, pues sumen a las culturas, grupos o individuos más vacilantes o inmaduros en un gran desconcierto, angustia y desorientación. Ello desemboca en la fuerte necesidad de aferramiento a pilares sólidos, simples y securizantes, aunque sean reductores o sesgados, pero que otorgan una cierta estabilidad a la brújula existencial o cultural y un punto de anclaje que disipa la angustia. El fanático se sitúa en las antípodas de la ciencia, ya que elige seguir una creencia global e incuestionable allí donde el científico expone a la refutación convicciones que debe contrastar empírica o dialécticamente (J. Bergeret, 2001), Ciertamente, todos los ámbitos son susceptibles de derivaciones fanáticas, si bien suele asociarse más dicho concepto a las creencias o a las ideas políticas. Tengamos presente que cualquier idea o búsqueda intelectual puede ser objeto de una obsesión fanática, cual ha ocurrido siempre con los dogmatismos científicos, teológicos y filosóficos, cual se impone ahora con la modalidad bendecida unánimemente del pensamiento único. A este respecto, A. Maalouf nos recuerda que:
Pages 135-174. LA RECAUDACIÓN DE LIMOSNAS EN INSTITUCIONES CERRADAS: EL MODELO DE LA CASA DE NIÑOS EXPÓSITOS DE SALAMANCA
Pages 175-201. CINCUENTA AÑOS DESPUÉS DE LA INSTRUCCIÓN DE LA CONFERENCIA DE METROPOLITANOS ESPAÑOLES: EL APOSTOLADO DE LA EDUCACIÓN Y LOS DERECHOS EN ELLA DE LA IGLESIA
Pages 203-218. RECURSOS IMPRESOS Y APLICACIÓN DE LAS TECNOLOGÍA DE LA INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN EN LA DOCENCIA DE LOS PROCESOS PSICOLÓGICOS BÁSICOS: EXPERIENCIAS Y PROPUESTAS